El hackeo de Liquid por 320 millones de dólares pone la identidad en el centro
El hackeo de Liquid Network y las filtraciones recientes en Trezor y otras empresas subrayan que los datos KYC suelen ser más difíciles de recuperar que el bitcoin robado.

Puntos clave
- Liquid Network perdió alrededor de 320 millones de dólares en un solo exploit el 7 de septiembre.
- Evin McMullen sostiene que el bitcoin robado a veces todavía puede rastrearse, pero los datos de identidad filtrados apenas pueden recuperarse.
- Advierte que las empresas cripto almacenan demasiados datos personales, mientras que los agentes de IA aumentan el riesgo de nuevas filtraciones de datos.
El hackeo de unos 320 millones de dólares (277 millones de euros) en Liquid Network pone, según Evin McMullen, no solo la seguridad de las criptomonedas en el centro, sino sobre todo la diferencia entre un robo onchain que puede revertirse y un daño de identidad permanente. El CEO y cofundador de Billions afirma que el bitcoin robado a veces todavía puede rastrearse o devolverse, mientras que los nombres, direcciones y números de identificación filtrados son mucho más difíciles de recuperar.
El hackeo de Liquid y las filtraciones de datos
El 7 de septiembre, una blockchain que mueve bitcoin entre exchanges perdió aproximadamente 320 millones de dólares en un solo exploit. Según el contexto del incidente, se trata de Liquid Network, una sidechain de Bitcoin de Blockstream. Los atacantes habrían actuado como supuestos hackers white-hat e incluso dejaron un mensaje en una transacción de Bitcoin en el que pedían a Liquid que abordara una vulnerabilidad específica.
Al mismo tiempo, Trezor informó de que otros 67.000 clientes se vieron afectados por una filtración de nombres, números de teléfono y direcciones particulares a través de un socio logístico. En un incidente aparte, unos 200.000 registros quedaron expuestos, con números de identificación gubernamentales junto a direcciones de wallet verificadas. McMullen también señala que los datos de direcciones sustraídos en 2020 a un fabricante de hardware wallet siguen siendo utilizados años después por correo en cartas fraudulentas sobre bitcoin. Además, una filtración de datos mayor en un bróker muestra con qué rapidez los datos de identidad y las direcciones de wallet pueden convertirse juntos en un riesgo prolongado.
Por qué la identidad pesa más
La idea central de su argumento es que las empresas cripto suelen recopilar más identidad de la necesaria. Los exchanges de criptomonedas, los fabricantes de wallets hardware y los on-ramps solicitan documentos, direcciones y otros datos sensibles, lo que los convierte en un objetivo atractivo para los atacantes. Según McMullen, se trata de un problema estructural, porque una característica verificada de un cliente también puede confirmarse sin almacenar un expediente de identidad completo.
Frente a ello, propone un modelo en el que solo se demuestre, por ejemplo, que alguien es un cliente real y sancionado, sin que un pasaporte permanezca almacenado en un servidor. A su juicio, esto es más importante ahora que cada vez más software actúa en nombre de las personas.
Los agentes de IA aumentan el riesgo
McMullen advierte que el auge de los agentes de IA puede aumentar aún más la presión sobre este modelo. Si esos agentes empiezan a realizar pagos en nombre de las personas y arrastran cada vez la identidad completa de su propietario, podrían surgir, según él, no unos pocos, sino miles de millones de nuevos honeypots. Para los lectores europeos de criptomonedas, esto se relaciona con un debate más amplio sobre privacidad, KYC y la forma en que los exchanges y las wallets almacenan los datos.
Su conclusión final es contundente: los 320 millones de dólares (277 millones de euros) en bitcoin robado quizá todavía puedan recuperarse, pero las direcciones, los ID y los rostros no. Con ello, el debate pasa de la seguridad de las wallets a la pregunta de cuántos datos personales debería conservar realmente la infraestructura cripto.