La Clarity Act se atasca mientras el Congreso entra en receso de verano
La ley debe aportar claridad sobre el papel de la SEC y la CFTC, pero las objeciones éticas en torno a Trump están retrasando las negociaciones en Washington.

Puntos clave
- La Clarity Act no llegará al plazo del 4 de julio y, por ahora, en Washington no se ve un avance inmediato.
- A puerta cerrada, siguen en discusión las versiones de la Senate Agriculture Committee y la Senate Banking Committee.
- La controversia ética en torno a los ingresos de Donald Trump vinculados a criptoactivos está complicando las conversaciones y retrasando la ley.
La Clarity Act no llegará al plazo previsto del 4 de julio y, conforme avanza julio, cada vez parece menos probable que Washington logre un avance rápido. Incluso así, varias fuentes vinculadas al proceso sostienen que el proyecto no está fuera de juego, aunque el margen hasta las midterms empieza a estrecharse de forma notable.
La ley aún no está paralizada
La Clarity Act, cuyo nombre oficial es Digital Asset Market Clarity Act of 2025, busca crear un marco federal para las criptomonedas en los Estados Unidos y definir con mayor precisión el reparto de competencias entre la SEC y la CFTC. Para el mercado cripto, no se trata solo de una norma técnica: está en juego qué organismo supervisor tendrá la última palabra sobre los activos digitales.
Pese al receso de verano en el Congreso, las conversaciones siguen en marcha a puerta cerrada. De acuerdo con personas cercanas al proceso, los equipos continúan trabajando para integrar las versiones aprobadas por la Senate Agriculture Committee y la Senate Banking Committee. Una vez unificados esos textos, el Senado solo tendría que permanecer en sesión unos días para abrir el debate y someter la propuesta a votación, aunque la exigencia de 60 votos para superar el cloture sigue siendo un obstáculo relevante.
La ética sigue siendo un punto sensible
La reciente declaración financiera de Donald Trump ha elevado la presión política alrededor de la ley. El documento reveló que en 2025 obtuvo unos $2 mil millones (€1,7 mil millones), de los cuales se calcula que $1,4 mil millones (€1,2 mil millones) procedieron del sector cripto a través de regalías, ventas de tokens y otras fuentes de ingresos. Además, declaró más de $100 millones (€87,4 millones) en criptoactivos.
Los demócratas están aprovechando esa información para volver a exigir una cláusula ética dentro de la Clarity Act. La senadora Elizabeth Warren quiere que la norma impida que el presidente, el vicepresidente, altos cargos, miembros del Congreso y sus familias se beneficien de la industria cripto. El senador Ruben Gallego dijo que haría todo lo posible para abordar lo que considera actividades cripto corruptas de Trump, aunque antes solo había conseguido sacar la ley de comisión bajo la condición de que existieran normas éticas reales y aplicables.
Según personas implicadas en las negociaciones, un acuerdo de ese tipo probablemente sea uno de los últimos puntos por cerrar, una vez que las distintas versiones del proyecto queden unificadas. En otras palabras, el debate ético no altera el núcleo de la iniciativa, pero sí endurece el pulso político en torno a su aprobación.
Por qué esto afecta a Europa
Para los lectores europeos del sector cripto, este asunto va más allá de una discusión legislativa interna de Estados Unidos. La Clarity Act puede influir en la forma en que la mayor economía financiera del mundo clasifica y supervisa los criptoactivos, con posibles efectos sobre las plataformas de negociación internacionales, los emisores de tokens y las entidades que operan en varias jurisdicciones. Que la ley se haya encallado justo al inicio del receso de verano pone de relieve, sobre todo, lo incierto que sigue siendo el recorrido regulatorio en Estados Unidos.