CME lleva a la CFTC a los tribunales por los perpetual futures onchain
El caso en torno a Kalshi y Coinbase pone a prueba si los perpetual futures entran dentro de la ley estadounidense de futuros, con implicaciones para CME, DeFi y los derivados cripto en general.

Puntos clave
- CME litiga ante los tribunales contra una decisión de la CFTC que da margen a los perpetual futures basados en blockchain.
- La bolsa sostiene que los perps han sido clasificados de forma incorrecta como futuros y que el regulador actuó con demasiada rapidez y sin una normativa formal.
- El caso puede tener consecuencias para las normas estadounidenses y europeas sobre derivados onchain, liquidez y cumplimiento normativo.
La disputa entre CME Group y el regulador estadounidense CFTC se ha convertido en una prueba de principio para los crypto perps. La mayor bolsa de derivados de Estados Unidos ha acudido a los tribunales para impugnar la decisión con la que la CFTC abrió espacio a los perpetual futures basados en blockchain. Aunque este producto lleva años ocupando un lugar relevante en el mercado cripto, ahora se enfrenta a un escrutinio jurídico real en Estados Unidos.
Por qué CME acude a los tribunales
CME argumenta que la CFTC está encuadrando mal estos productos y, por tanto, aplicando de forma incorrecta la ley. Según la bolsa, un futuro debe tener una fecha de vencimiento, mientras que los perps están diseñados precisamente para permitir mantener una posición sobre un activo subyacente sin expiración. En este caso, el foco está en la autorización que permite a Kalshi y Coinbase ofrecer crypto perps.
La bolsa también sostiene que el regulador se movió con excesiva rapidez y que no valoró con suficiente profundidad el impacto sobre los mercados de futuros ya existentes. Terry Duffy, director ejecutivo de CME, ya había señalado antes que la comisión está mezclando las reglas aplicables a swaps y futuros, y que los participantes del mercado de swaps deben cumplir otras obligaciones, como el margen y el registro.
Más que un detalle jurídico
El caso forma parte de un cambio más amplio en el mercado estadounidense de derivados. La CFTC tiene jurisdicción sobre los derivados de monedas virtuales desde 2015, como los Bitcoin futures, y considera los activos digitales como commodities en virtud de la Commodity Exchange Act. Al mismo tiempo, el regulador presentó en marzo de 2026 un marco más amplio para los derivados cripto, con reglas para futuros, opciones, swaps y perpetual contracts, entre otros instrumentos.
Eso convierte el conflicto actual en un asunto especialmente sensible. La CFTC está optando ahora por un enfoque caso por caso mediante declaraciones de política, mientras que CME defiende que un cambio de esta magnitud debería tramitarse a través de una normativa formal. Para los analistas, esa diferencia es relevante, porque las exigencias fiscales y de supervisión para swaps y futuros no son las mismas.
Qué significa esto para los lectores europeos
Para los seguidores europeos del mercado cripto, este caso importa sobre todo porque Estados Unidos está marcando una referencia para los derivados onchain que también puede influir fuera de sus fronteras en la liquidez, el diseño de productos y el cumplimiento normativo. Además, el debate deja ver hasta qué punto sigue siendo amplia la distancia entre las bolsas tradicionales y las plataformas DeFi como Hyperliquid, donde los perpetuals ya llevan tiempo siendo un producto central. Si el tribunal respalda a la CFTC o, por el contrario, a CME, ese fallo podría orientar la forma en que otros reguladores analizan productos similares.
La tensión aumentó todavía más en los últimos meses, cuando CME también trató de acelerar la negociación 24/7 de los futuros del petróleo WTI, aunque la CFTC lo frenó. Ese episodio subraya lo intensa que es la disputa sobre quién fija el estándar para los nuevos horarios de negociación y las nuevas estructuras contractuales. Kalshi informó además, tras el lanzamiento de su oferta, de más de 1$ billion (0,9€ billion) en volumen de negociación en menos de una semana, lo que demuestra que el interés del mercado ya existe, aunque la base jurídica siga en discusión.