Kalshi intensifica su lobby mientras el sector del juego presiona a Washington
Kalshi amplía su presencia en Washington mientras casinos y sportsbooks presionan al Senado por los sports contracts. La disputa también alcanza a la CFTC y a la frontera entre los prediction markets y la legislación sobre apuestas.

Puntos clave
- Kalshi gastó 990.000 dólares en lobby federal en la primera mitad de 2026, casi tanto como en todo 2025.
- El sector de los casinos también elevó su gasto en lobby; la American Gaming Association destinó 1,39 millones de dólares y la Cherokee Nation 600.000 dólares.
- La disputa gira en torno a los prediction markets, que según la industria del juego desvían clientes y chocan jurídicamente con las normas estatales y tribales sobre apuestas.
Kalshi destinó 990.000 dólares, unos 867.100 euros, a lobby federal en la primera mitad de 2026, una cifra que casi iguala todo lo invertido durante 2025. Con ese movimiento, el operador de prediction markets busca reforzar su posición en Washington, mientras los casinos y otros actores del sector del juego también aceleran sus propias campañas de influencia.
Batalla de lobby en Capitol Hill
Según documentos federales, el lobby directo de Kalshi ya se aproxima al nivel de la American Gaming Association, la principal organización del sector de casinos y sportsbooks. Si se incluyen las firmas externas, el gasto total de la compañía ascendió a casi 1,8 millones de dólares, equivalentes a 1,6 millones de euros, lo que marca un récord para un semestre.
La empresa trabaja con siete firmas de lobby, además de su propio equipo interno. A ello se suma la contratación de antiguos funcionarios de las administraciones de Biden y Obama, una estrategia con la que Kalshi busca ampliar su acceso a los responsables de políticas públicas. Donald Trump Jr. también aparece en nómina como asesor remunerado.
Polymarket, en cambio, mantiene una estructura de lobby mucho más reducida. Una sola firma gastó 180.000 dólares, equivalentes a 157.600 euros, en nombre de la plataforma, en camino de los 360.000 dólares, equivalentes a 315.300 euros, registrados el año pasado. Del otro lado, la American Gaming Association ya había invertido 1,39 millones de dólares, equivalentes a 1,2 millones de euros, en 2026, un 30% más que en el mismo tramo del año anterior. La Cherokee Nation, que también tiene intereses en el sector del juego, alcanzó los 600.000 dólares, equivalentes a 525.500 euros.
Por qué choca el sector
El centro del conflicto está en el rápido crecimiento de los prediction markets y en su capacidad para atraer a usuarios minoristas. A medida que ganan tracción, la industria del juego sostiene que están restando clientes a los sportsbooks tradicionales. Eso convierte los sports-event contracts en un competidor directo para casinos y casas de apuestas, sobre todo porque operan fuera de las normas estatales y tribales que regulan el juego.
La tensión se intensificó en junio, cuando la industria del juego pidió al Senado que prohibiera los sports contracts en la Clarity Act. Para los lectores europeos del sector cripto, el debate resulta relevante porque muestra hasta qué punto los productos de negociación de estilo cripto y la normativa estadounidense sobre apuestas ya están entrelazados. Además, estos casos pueden servir como referencia para entender cómo podrían responder los reguladores ante nuevas formas de mercado.
Supervisión y presión jurídica
Kalshi lleva tiempo envuelta en disputas jurídicas y regulatorias en los Estados Unidos. La CFTC le concedió en 2020 una licencia DCM, lo que le permitió operar a escala federal, pero estados como Arizona y Kentucky han cuestionado su actividad y sostienen que vulnera sus leyes sobre apuestas.
Al mismo tiempo, el propio mercado está bajo mayor escrutinio. Los prediction markets han recibido más atención en las últimas semanas por las preocupaciones en torno al insider trading, lo que ha reforzado las peticiones de normas más estrictas. Varias propuestas legislativas buscan limitar ese tipo de abuso, mientras las plataformas intentan anticiparse a las críticas.