MiCA se revisa mientras las stablecoins ganan peso en Europa
Bruselas reabre el debate sobre las normas aplicables a las stablecoins mientras los tokens vinculados al dólar dominan el mercado y el BCE advierte sobre sus posibles efectos en la política monetaria. También vuelven a discutirse los requisitos de reservas, la supervisión y las eurostablecoins.

Puntos clave
- Europa revisa MiCA mientras las stablecoins, en especial las vinculadas al dólar, adquieren un papel cada vez más relevante en los pagos internacionales.
- La Comisión Europea analiza requisitos de reservas más estrictos o ajustados, mientras que EE. UU. ya ha aprobado un marco federal con la GENIUS Act.
- El desenlace de MiCA 2.0 podría definir la evolución de la supervisión, las eurostablecoins y el mercado europeo de stablecoins.
Europa vuelve a examinar MiCA en un momento en que las stablecoins han ganado mucho peso en los pagos internacionales. Aunque la normativa tiene ya tres años, el mercado ha evolucionado con rapidez desde entonces. En Bruselas, el foco se desplaza así desde un marco pensado sobre todo para el cripto al contado hacia una discusión más amplia sobre reservas, supervisión y el papel de las eurostablecoins.
Las stablecoins marcan el debate
Las stablecoins ocupan ahora el centro de la revisión de MiCA, sobre todo porque los tokens vinculados al dólar tienen un peso creciente en los pagos transfronterizos. El Banco Central Europeo lleva tiempo advirtiendo de que ese avance podría reducir su capacidad para influir en la política monetaria de la eurozona. Al mismo tiempo, el propio BCE sigue defendiendo principalmente un euro digital frente a las eurostablecoins.
Según John Orchard, presidente del Digital Monetary Institute de OMFIF, algunos responsables políticos europeos muestran ahora menos resistencia que antes. Explicó que los funcionarios del BCE aceptan con mayor naturalidad las stablecoins en los balances bancarios y, posiblemente, también como herramienta para remesas, aunque la liquidación mayorista sigue siendo un asunto sensible. Todo ello encaja en un debate europeo más amplio sobre hasta qué punto puede expandirse el mercado de tokens de valor estable sin alterar los equilibrios monetarios.
Bruselas mira hacia EE. UU.
El enfoque estadounidense añade presión a la revisión europea. Con la GENIUS Act, EE. UU. estableció el año pasado una base federal para las payment stablecoins, con reglas sobre emisión, reservas y supervisión dentro del sistema estadounidense ya existente. Eso amplía la distancia con Europa, especialmente porque las stablecoins vinculadas al dólar dominan prácticamente todo el mercado.
La estructura de reservas también es muy distinta. Bajo MiCA, los depósitos de stablecoins deben regresar al sistema bancario, mientras que con la GENIUS Act las reservas pueden mantenerse en bonos del Tesoro de EE. UU. Orchard afirmó que la Comisión Europea estudia si podría adoptarse un modelo en el que los emisores compren instrumentos monetarios europeos de corto plazo. Ese enfoque acercaría la normativa al diseño estadounidense, pero al mismo tiempo abre interrogantes sobre fragmentación y una mayor carga burocrática.
Por qué esto importa para Europa
Para las empresas cripto europeas y los actores institucionales, el resultado de MiCA 2.0 podría ser determinante para el uso práctico de las stablecoins. El debate no se limita a la supervisión: también afecta a la posibilidad de que Europa construya un mercado propio de eurostablecoins sin seguir dependiendo de la liquidez en dólares. El desarrollo de Qivalis, un consorcio de bancos e instituciones financieras que trabaja en una stablecoin denominada en euros, demuestra que esa discusión estratégica ya está presente en el propio mercado.
Para los lectores neerlandeses y europeos, lo más relevante es que la revisión también podría modificar el reparto de la supervisión entre autoridades nacionales, como BaFin, e instituciones europeas. Orchard señaló que un enfoque más centralizado solo sería viable si se cambian las normas. Al mismo tiempo, B2C2 subrayó en Luxemburgo que la experiencia local y una distribución funcional de los servicios siguen siendo importantes para las empresas que quieren ampliar su presencia en Europa.