Cómo combate Bitcoin la pobreza y la corrupción en Kenia
En Kibera, un barrio de chabolas en Nairobi, Kenia, cada vez más personas intercambian dinero en efectivo por Bitcoin.

En Kibera, un barrio de chabolas en Nairobi, Kenia, cada vez más personas cambian dinero en efectivo por Bitcoin. ¿La razón? Robos diarios, corrupción generalizada y los elevados costos de servicios de pago móviles como M-PESA hacen que el sistema financiero tradicional resulte inoperante para muchos.
La fuerza impulsora de este cambio es el trabajador social Ronnie Mdawida. Con su iniciativa, está construyendo un mercado privado de Bitcoin, posible gracias a donaciones. “Kibera es una de las comunidades financieramente más excluidas del mundo. Hemos llevado Bitcoin a Kibera para ayudar a las personas a participar financieramente en la economía,” explica Mdawida a la Tagesschau.
Su organización combina el uso de Bitcoin con educación. Los residentes locales reciben formación en alfabetización financiera y conocimientos de cripto. Así aprenden no solo a usar la tecnología, sino también cuáles son los riesgos. Actualmente circula ya más de 20.000 euros en Bitcoin dentro de la comunidad. Cada vez más comerciantes también aceptan la criptomoneda como medio de pago válido.
Kibera no está solo. A nivel mundial, crece el uso de Bitcoin como medio de pago, especialmente en países en desarrollo. Activista de derechos humanos y entusiasta del Bitcoin, Anita Posch, observa ese desarrollo a diario. Con su iniciativa “Bitcoin for Fairness”, permite a las comunidades experimentar el poder de la autogestión financiera.
La línea roja es clara: Bitcoin prospera donde más se necesita. La dibujante Lina Seiche, conocida por “la pequeña Hodler”, lo expresa con precisión: “Si el efectivo es lo más sencillo, la gente paga en efectivo. Si Bitcoin es lo más sencillo, pagan con Bitcoin.” Bitcoin como medio de pago está lejos de fracasar; su valor se demuestra precisamente en los márgenes del mundo.