El BIS compara las stablecoins con los ETF y alerta sobre la dolarización
La organización de bancos centrales advierte que los tokens vinculados a fiat suelen cotizar por encima o por debajo del par y no siempre pueden canjearse de inmediato por efectivo. Además, el BIS ve riesgos de dolarización y presión sobre las monedas locales.

Puntos clave
- El BIS sostiene que, en la práctica, las stablecoins se comportan más como ETF que como dinero plenamente funcional.
- Según el BIS, las stablecoins no siempre cotizan al par y el canje por efectivo no siempre es inmediato ni está garantizado.
- El BIS advierte que las stablecoins vinculadas al dólar pueden acelerar la dolarización y dificultar la supervisión del uso transfronterizo.
El Bank for International Settlements (BIS) pone en duda en su último informe anual que las stablecoins puedan considerarse dinero en sentido estricto. A juicio de la organización de bancos centrales, los tokens referenciados a monedas fiat se comportan en la práctica más como ETF u otros vehículos de inversión que como un medio de pago plenamente operativo.
Por qué el BIS duda
La objeción principal del BIS es sencilla: el dinero se acepta por su valor nominal sin mayores condiciones, mientras que las stablecoins no siempre cumplen con ese estándar. El organismo señala que las versiones tokenizadas de monedas fiat suelen negociarse en el mercado secundario por encima o por debajo del par, de forma similar a los ETF, cuyo precio puede alejarse de su valor liquidativo.
El BIS también cuestiona la idea de que el reembolso sea un proceso automático. Quien intenta convertir una stablecoin en efectivo no siempre obtiene el valor al par de manera inmediata ni con total garantía, y en los ETF pueden aparecer fricciones parecidas por costes o demoras dentro de la estructura del fondo.
Además, el BIS subraya que las transferencias de stablecoins no se liquidan de forma directa ni indirecta en los balances de los bancos centrales. Por esa razón, considera que no existe una garantía universal de que distintos emisores y blockchains puedan canjearse siempre al par en cualquier circunstancia.
Dolarización a través de las stablecoins
La advertencia del BIS no se limita a la comparación entre stablecoins y dinero. La institución también observa que las monedas que no son dólares están migrando cada vez más hacia stablecoins vinculadas al dólar, un fenómeno que puede acelerar la dolarización. El BIS ya había advertido antes sobre los riesgos para la estabilidad financiera y la soberanía monetaria, en especial en los mercados emergentes.
De acuerdo con el informe, esa tendencia puede ejercer presión sobre el mercado al contado de las monedas locales y ampliar la fricción entre el mercado cripto y los mercados FX tradicionales. El BIS lo describe como una versión más rápida de la dolarización de depósitos, en la que los hogares, ante episodios de alta inflación o tensión soberana, buscan refugio en monedas extranjeras. Una vez que ese comportamiento se consolida, según el banco, puede mantenerse durante años.
Qué significa esto para Europa
Para los lectores europeos del sector cripto, el mensaje es relevante porque las stablecoins se discuten cada vez más como infraestructura para pagos, negociación y settlement. Si un supervisor como el BIS las coloca de forma explícita en la misma categoría conceptual que los ETF, el debate sobre regulación, calidad de las reservas e intercambiabilidad podría ganar todavía más intensidad.
Ese debate ya está presente en el propio mercado. Empresas como Invesco trabajan en fondos tokenizados para reservas de stablecoins, una señal de hasta qué punto se está difuminando la frontera entre la infraestructura de pagos y los productos de inversión.
El BIS añade que las restricciones al uso transfronterizo de stablecoins son difíciles de aplicar por la naturaleza digital y al portador de los tokens, así como por el uso de carteras no alojadas. En conjunto, esto explica por qué las stablecoins no son solo una cuestión de mercado para los supervisores, sino también un asunto de supervisión, flujos de capital y desarrollo de la infraestructura del sistema financiero.