Los asesores británicos pierden visibilidad sobre la mitad de las carteras cripto de sus clientes por políticas internas
CoinShares considera que el punto ciego surge sobre todo por políticas internas de las empresas, mientras que la FCA y MiCA podrían cambiar el acceso a los ETP de criptoactivos y la supervisión de las carteras de clientes.

Puntos clave
- Más de la mitad de los asesores patrimoniales británicos no ve más de la mitad de los criptoactivos de los clientes por políticas empresariales.
- CoinShares afirma que las normas internas restrictivas y las directrices poco claras son la principal causa de este punto ciego.
- La nueva regulación británica y europea puede mejorar la visibilidad de los criptoactivos e influir en la gestión patrimonial.
Más de la mitad de los asesores patrimoniales del Reino Unido no tiene una visión completa de los criptoactivos de sus clientes. Según una reciente investigación de CoinShares entre 261 asesores en Europa, incluido el Reino Unido, esto se debe sobre todo a políticas restrictivas dentro de sus empresas, y no a una falta de conocimiento o interés por parte de los propios asesores.
Las restricciones de las políticas empresariales generan un punto ciego
El estudio define la brecha de gestión como la proporción de activos digitales de un cliente que un asesor no puede supervisar, por ejemplo, porque se mantienen en exchanges personales o en carteras de autocustodia. En el Reino Unido, el 52% de los asesores indica que más de la mitad de la exposición cripto de sus clientes queda fuera de su supervisión. En toda Europa, aproximadamente una cuarta parte de los asesores experimenta un punto ciego de este tipo.
Esta brecha se debe sobre todo a que el 61% de los asesores trabaja en empresas que restringen los activos digitales o no ofrecen directrices internas claras. En estas empresas, la recomendación activa de cripto es casi inexistente (1%), mientras que en las empresas con apoyo claro asciende al 48%. La exposición no visible es hasta 8,5 veces mayor en las empresas restrictivas, lo que, según CoinShares, señala un riesgo mal interpretado.
La regulación y el acceso a productos como solución
Los asesores señalan que hacen falta cambios estructurales para aumentar su confianza. El reconocimiento regulatorio de los activos digitales como instrumento de inversión generalizado ocupa el primer lugar, seguido de un mejor acceso a productos cotizados en bolsa (ETP). Las herramientas educativas para los clientes obtienen una puntuación baja, lo que apunta a barreras institucionales y no a una falta de conocimiento entre los asesores.
El regulador británico FCA prohibió desde enero de 2021 la venta minorista de notas cotizadas en bolsa sobre criptoactivos, pero reabrió este mercado al público minorista en octubre de 2025. Además, existe una propuesta para permitir que los fondos autorizados inviertan hasta un 10% en estos productos. Esto se alinea con la próxima implantación de las Financial Services and Markets Act 2000 (Cryptoassets) Regulations 2026, que a partir de octubre de 2027 exigirán que las empresas cuenten con licencias de la FCA para actividades relacionadas con criptoactivos. Estos desarrollos pueden ayudar a cerrar la brecha entre los asesores y su visibilidad sobre los criptoactivos.
Contexto europeo e impacto en la gestión patrimonial
En el continente, el 1 de julio de 2026 entrará en vigor el Markets in Crypto-Assets Regulation (MiCA), que crea un mercado europeo uniforme para productos cripto regulados. Esto también puede influir en las empresas británicas y en sus políticas. En Italia, donde el modelo minorista está impulsado por asesores, la brecha de gestión es considerablemente menor, del 12%, lo que demuestra que la implicación y la regulación pueden reducir la distancia.
Para los gestores patrimoniales del Reino Unido, es importante seguir de cerca estos desarrollos, especialmente ante la transferencia prevista de aproximadamente 1 billón de libras a la siguiente generación en los próximos diez años. Los asesores que no tienen visibilidad sobre los criptoactivos de sus clientes corren el riesgo de perderlos. Los próximos cambios regulatorios pueden ser decisivos para determinar quién mantiene a la vista estos flujos de patrimonio.