Wall Street construye sus propias normas cripto mientras el Congreso se paraliza
Mientras la CLARITY Act se atasca, las firmas estadounidenses establecen por su cuenta estándares para activos tokenizados, custodia y negociación onchain. La SEC ofrece un margen temporal, pero sin un marco federal fijo todo sigue, por ahora, sujeto a condiciones.

Puntos clave
- Wall Street no espera unas amplias normas federales sobre criptoactivos y construye por su cuenta cumplimiento normativo, custodia e infraestructura para activos tokenizados.
- El Senado no avanzó con la CLARITY Act, tras lo cual la SEC introdujo una exención temporal de innovación para negociar onchain acciones estadounidenses tokenizadas.
- Las empresas estandarizan sus procesos, mientras que la separación de funciones y los controles continuos cobran más importancia por la diversidad de normas federales y estatales.
Wall Street ya no espera un marco para criptoactivos desde Washington. Como el Congreso no ha establecido amplias normas federales, las firmas financieras están construyendo por su cuenta cumplimiento normativo, custodia e infraestructura para activos tokenizados y negociación onchain.
La SEC cubre el vacío
El motivo es claro. Cuando el Senado no avanzó con la CLARITY Act el 15 de septiembre, EE. UU. volvió a quedarse sin un marco federal completo para los activos digitales. Dos días después, la SEC presentó la llamada exención de innovación, que permite a determinadas plataformas de negociación operar con acciones estadounidenses tokenizadas onchain.
Ese paso da al sector más margen de forma temporal, pero no es una ley. La excepción puede modificarse o retirarse, y precisamente por eso muchas firmas siguen actuando con cautela. Para las empresas financieras, la cuestión ahora es algo práctico: ¿qué se construye cuando las normas aún no están definidas?
Las firmas siguen construyendo por su cuenta
Según el boletín, ese tema atravesó un evento de Crain's New York Business, donde la tokenización, el cumplimiento normativo y la ciberseguridad ocuparon el centro de la conversación. El mensaje de varios ponentes fue que las empresas no esperan un acuerdo político, sino que estandarizan sus propios métodos de trabajo.
En OKX, Adam Schumann señaló el problema jurídico. Las firmas estadounidenses deben tener en cuenta al mismo tiempo las leyes federales, a los reguladores a nivel federal y las normas de cada estado. Según él, se puede aspirar a una mayor coherencia, pero no a una uniformidad total. Aravind Raju, de Uphold, afirmó que el cumplimiento normativo ya es uno de los departamentos más grandes de la empresa, precisamente porque cada estado impone sus propios requisitos.
La parte técnica también está cambiando. En lugar de un único sistema cerrado para trading, custodia y compensación, muchas instituciones optan ahora por funciones separadas. Los custodios tradicionales guardan los activos digitales, mientras que otras partes ejecutan las transacciones. Al mismo tiempo, el control se desplaza hacia verificaciones continuas, en lugar de controles periódicos.
Por qué esto es relevante
Para los seguidores europeos del sector cripto, esto muestra con qué rapidez se adapta el mercado cuando la legislación se queda atrás. La exención de la SEC es temporal y se aplica bajo condiciones, mientras que el sector construye al mismo tiempo redes privadas que no se comunican entre sí de forma automática. Eso hace que la interoperabilidad, la custodia y la transparencia sean más importantes que la simple cuestión de quién toma la decisión en Washington.
Esa evolución también puede ser relevante para las firmas que quieran ofrecer o utilizar productos tokenizados. Si la propiedad, los derechos de reembolso y la verificación no están claros, la diligencia debida sigue siendo difícil, sobre todo cuando las normas difieren según el país o la plataforma. En EE. UU. ese debate lleva tiempo presente: tras el fracaso de la Clarity Act, la SEC y la CFTC avanzan cada vez con más fuerza como las entidades que, por ahora, deben orientar el mercado.