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Los agentes de IA elevan la demanda de pruebas criptográficas

Succinct Labs considera que los ZK-proofs son la respuesta a unos agentes de IA que navegan, compran y realizan transacciones de forma autónoma. Además, el NIST trabaja en la estandarización de esta técnica de privacidad.

Los agentes de IA elevan la demanda de pruebas criptográficas

Puntos clave

  • Brian Trunzo, de Succinct Labs, sostiene que no solo el contenido generado por IA, sino también las acciones autónomas de las máquinas, deben poder verificarse.
  • A su juicio, la detección de IA se queda corta y los zero-knowledge proofs son la única vía para recuperar la confianza en línea desde una perspectiva criptográfica.
  • Trunzo afirma que los ZK-proofs ganan peso a medida que los agentes de IA pueden coordinar transacciones, contratos e intercambios de datos.

Los agentes de IA autónomos están poniendo sobre la mesa, según Brian Trunzo, de Succinct Labs, un problema nuevo: ya no basta con verificar el contenido, también hay que poder comprobar lo que hacen las máquinas. En un artículo de opinión, sostiene que la infraestructura actual de internet se queda corta en un entorno en el que los sistemas de IA pueden navegar por sí mismos, comprar, publicar e incluso decidir en nombre de las personas. Para Trunzo, la confianza en línea solo puede restablecerse mediante prueba criptográfica, y no únicamente con detección o etiquetado.

Por qué la detección se queda corta

Trunzo desarrolla su argumento en un contexto en el que cada vez resulta más difícil distinguir lo auténtico de lo sintético en internet. Cita como ejemplo los deepfakes y las imágenes de guerra generadas por IA que se difundieron con rapidez antes de que pudieran ser verificadas. En su opinión, esto demuestra que el problema ya no se limita a imágenes o vídeos engañosos, sino que también alcanza a sistemas capaces de actuar por cuenta propia.

Por eso, considera que la respuesta intuitiva de crear detectores de IA más sofisticados no resuelve el fondo del asunto. Explica que esos sistemas pueden sortearse con relativa facilidad mediante desenfoque o distorsión, mientras el atacante conserva una ventaja estructural. El problema de fondo, según Trunzo, es que un agente de IA no deja un rastro cronológico sencillo de auditar después.

Zero-knowledge como capa de prueba

Como alternativa, Trunzo recurre a los zero-knowledge proofs, o ZK-proofs. Esta técnica permite demostrar que una afirmación es cierta sin revelar los datos que la sustentan. En el ámbito cripto lleva tiempo siendo conocida, pero, según él, su papel ahora se desplaza hacia la IA, donde lo importante no es solo la velocidad de cálculo, sino la posibilidad de verificar resultados.

Trunzo enumera varios casos de uso. Un modelo puede demostrar que una salida concreta procede de una versión específica, los datos de entrenamiento pueden verificarse sin exponerse y un resultado puede quedar vinculado criptográficamente con el proceso que lo generó. También apunta a una tendencia más amplia: los agentes de IA y la tecnología blockchain convergen cada vez más en sistemas que ejecutan transacciones o gestionan smart contracts sin intervención humana. Eso eleva la necesidad de contar con una verificación sólida de cada acción autónoma.

Relevancia para el sector cripto

Para los lectores europeos de cripto y web3, el punto central es que Trunzo no presenta este debate solo como una cuestión tecnológica, sino también como un asunto de infraestructura. En su visión, los tokens no son la base adecuada para resolverlo; los proofs sí. Esa lectura encaja con una tendencia más amplia dentro del sector cripto, donde la verificabilidad, la privacidad y la identidad digital ganan cada vez más protagonismo.

Ese giro también se aprecia en los productos orientados a pagos agenticos. Así, Coinbase muestra cuentas especiales para bots de IA cómo el mercado avanza con rapidez hacia sistemas en los que el software no solo procesa información, sino que también puede actuar de forma autónoma.

Trunzo añade además que el gobierno estadounidense, a través del National Institute of Standards and Technology, trabaja en la estandarización de los zero-knowledge dentro de la criptografía orientada a la privacidad. Eso hace que el debate sea menos teórico y más vinculado a las políticas públicas, sobre todo ahora que, según él, los agentes de IA pueden coordinar cada vez más transacciones financieras, contratos e intercambios de datos. Para el mercado cripto, esto refuerza la idea de que la tecnología ZK sigue evolucionando desde un tema de blockchain hacia un componente más amplio de control digital y confianza.


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