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Los bancos persiguen las stablecoins a medida que crecen la regulación y la demanda

Los bancos de EE. UU. y Europa preparan sus propios tokens, ahora que la GENIUS Act y MiCA aportan más claridad. Mientras tanto, las stablecoins se consolidan como medio de pago para los pagos B2B y transfronterizos.

Los bancos persiguen las stablecoins a medida que crecen la regulación y la demanda

Puntos clave

  • Las stablecoins pasan de aportar liquidez de negociación a convertirse en un medio de pago para transferencias transfronterizas y liquidación empresarial.
  • 21 instituciones financieras quieren crear una empresa de stablecoin en 2026 y lanzar en 2027 un token en dólares, seguido de una versión en euros.
  • La regulación a través de la GENIUS Act y MiCA integra aún más las stablecoins en el sistema financiero y amplía el papel de los bancos.

Los bancos miran en 2026 de otra manera a las stablecoins. Durante años, estos tokens circularon sobre todo en los exchanges de criptomonedas como liquidez de negociación, pero ahora están evolucionando hacia un medio de pago para transferencias transfronterizas y liquidación empresarial. Ese cambio presiona al sector bancario tradicional para sumarse por su cuenta.

De instrumento de negociación a riel de pago

La oferta total de stablecoins ha pasado de 27.000 millones de dólares (23.500 millones de euros) a finales de 2020 a más de 300.000 millones de dólares (261.000 millones de euros) en la actualidad. Según Artemis Analytics, el flujo transfronterizo hacia EE. UU. asciende por sí solo a casi 127.000 millones de dólares (111.000 millones de euros) al mes, mientras que las empresas liquidaron el año pasado 226.000 millones de dólares (197.000 millones de euros) en pagos B2B con stablecoins. Esto demuestra que las stablecoins ya no sirven solo como paso intermedio para los traders, sino que también se utilizan cada vez más detrás de escena en los pagos.

Esa evolución ha despertado a los bancos. En EE. UU., 21 instituciones financieras, entre ellas Bank of America, Citi, Goldman Sachs y Deutsche Bank, acordaron el 1 de septiembre crear en la segunda mitad de 2026 una nueva empresa para una stablecoin. El plan es lanzar en la primera mitad de 2027 un token en dólares, seguido de una versión en euros. El grupo afirma que pretende cumplir con la GENIUS Act y MiCA.

Por qué entran los bancos

El núcleo del debate es sencillo: si las stablecoins se usan cada vez más para pagos, los bancos no quieren perder el valor ni la relación con el cliente frente a las empresas cripto. Los grupos de presión bancarios ya han intentado en Washington limitar las recompensas sobre los saldos en stablecoins, porque, según ellos, un token con interés se parece demasiado a un depósito. Al mismo tiempo, grandes nombres como Visa, BlackRock, Google y DoorDash respaldan Open USD, una stablecoin que aún debe lanzarse este año.

Los expertos consultados por BeInCrypto señalan sobre todo la regulación y el volumen. La GENIUS Act ha aportado más claridad en EE. UU. sobre qué es una stablecoin y qué debe hacer un emisor. En Europa, MiCA ofrece desde 2024 un marco similar para ART y EMT, con estrictos requisitos de reservas, auditorías y transparencia. Para los bancos, eso hace que el paso sea menos difuso, aunque sigue abierta la pregunta de si un token propio realmente añade algo para los clientes.

Qué significa esto para Europa

Para los usuarios europeos de criptomonedas, lo más relevante es que las stablecoins se están integrando cada vez más en el sistema financiero regulado. Eso puede aumentar la adopción, pero también deja más claro qué entidades deben mantener reservas y bajo qué supervisión operan. El Banco de España ya advirtió anteriormente de que, sobre todo, las stablecoins en dólares que se mueven entre varias jurisdicciones pueden generar riesgos de fuga de depósitos y de transmisión de la política monetaria si las normas siguen fragmentadas.

Eso convierte a los próximos tokens bancarios en algo más que un experimento interno. Si grandes bancos de EE. UU. y Europa lanzan sus propias stablecoins, podría cambiar la forma en que las empresas mueven dinero entre bancos, carteras y redes de pago. Para el mercado cripto, esto significa sobre todo que las stablecoins son cada vez menos un fenómeno marginal y cada vez más una parte de la infraestructura financiera.

También en EE. UU. crece la presión sobre los bancos para posicionarse frente a las recompensas en stablecoins, porque los grupos de presión consideran que se parecen demasiado a los intereses y pueden atraer depósitos fuera de los bancos. Ese debate deja claro por qué los grandes bancos prefieren ahora reclamar ellos mismos un papel en el mercado.

En Europa, además, surge la cuestión de cómo se relacionaría un token en euros con el mercado existente. Las stablecoins en euros siguen muy por detrás de las variantes en dólares, aunque un marco MiCA podría reducir esa distancia con el tiempo.


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