El FMI advierte que la tokenización puede acelerar los mercados, pero también amplificar los shocks
El FMI considera que los activos tokenizados y las stablecoins pueden acelerar la liquidación, pero advierte que la reducción de los colchones tradicionales puede amplificar los shocks y los riesgos cibernéticos.

Puntos clave
- La tokenización puede volver más rápidos y baratos los mercados financieros, ya que la liquidación, la transferencia de propiedad y los pagos pueden completarse en segundos.
- El FMI advierte que los colchones tradicionales se reducen, lo que facilita que los shocks, los errores y las ventas automatizadas se propaguen con mayor velocidad por el sistema.
- Según el FMI, las finanzas tokenizadas transfronterizas generan incertidumbre jurídica sobre la ley aplicable, la firmeza de la liquidación y la intervención en crisis.
La tokenización puede hacer que los mercados financieros operen con mayor rapidez y a menor coste, pero también los expone más a shocks repentinos, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). En una entrada de blog, Tobias Adrian, responsable de política monetaria y mercados de capitales del organismo, señaló que buena parte de las fricciones propias de las finanzas tradicionales desaparece, aunque al mismo tiempo se debilitan varios colchones de protección.
Liquidación más rápida
La tokenización lleva activos financieros como acciones, bonos y depósitos bancarios a un entorno blockchain. A partir de ahí, los smart contracts pueden ejecutar operaciones, transferir la propiedad y procesar pagos dentro de un único libro mayor digital compartido. Frente a ello, una transacción en TradFi todavía puede requerir días por la compensación, la liquidación y la conciliación entre distintas partes, mientras que en los activos tokenizados ese proceso puede resolverse en segundos.
Adrian también destacó que la tokenización puede acercar distintas formas de dinero digital dentro de una misma infraestructura. En ese esquema, los depósitos bancarios tokenizados, las stablecoins vinculadas a monedas fiduciarias y las reservas tokenizadas de bancos centrales pueden actuar como activos de liquidación en un mismo libro mayor. Además, los activos de alta calidad pueden movilizarse con mayor rapidez como colateral en varias plataformas.
Menos colchones, más riesgo
Para el FMI, ahí es donde aparece el principal problema. En los mercados tradicionales, las demoras dan margen a bancos, supervisores y gestores de riesgos para detectar tensiones antes de que se extiendan. Si ese colchón desaparece, un shock de mercado, un error de programación o una ola repentina de ventas automatizadas puede propagarse por el sistema con mucha más rapidez de la que las instituciones pueden contener.
Adrian advirtió que las necesidades de liquidez pueden surgir en tiempo real, que las llamadas de margen pueden automatizarse y que los fallos pueden transmitirse con mayor velocidad. También apuntó que la infraestructura de tipo web3 puede concentrar la actividad en menos plataformas, aunque de mayor tamaño, de modo que una interrupción o un problema de gobernanza podría adquirir relevancia sistémica de forma inmediata. A ello se suman los riesgos cibernéticos, que aumentan cuando más transacciones se concentran en libros mayores compartidos.
Por qué esto afecta a Europa
Para los mercados europeos de criptoactivos y financieros, el punto más sensible es el regulatorio. El FMI advierte que las finanzas tokenizadas suelen operar en varias jurisdicciones, lo que complica determinar con claridad qué ley resulta aplicable, cómo se reconoce jurídicamente la firmeza de la liquidación y quién puede intervenir en una crisis. Sin esa definición, según Adrian, la tokenización seguirá fragmentada y limitada a los márgenes del sistema financiero.
El debate también está presente en Estados Unidos, donde supervisores y participantes del mercado buscan un marco viable para los valores tokenizados. En ese contexto, el sector ya está probando nuevos modelos para fondos y acciones tokenizados en un modelo de custodia alineado con la SEC, mientras sigue abierta la cuestión de hasta qué punto las normas existentes son suficientes para ello.