JPMorgan respalda la ley cripto de EE. UU., pero lanza una advertencia
JPMorgan respalda la Clarity Act, pero quiere que las normas de la SEC y la CFTC también se apliquen a stablecoins, DeFi y depósitos tokenizados. El banco advierte especialmente sobre lagunas en la supervisión y la protección del consumidor.

Puntos clave
- JPMorgan apoya un marco legal estadounidense para las criptomonedas, pero insiste en que las nuevas reglas deben incorporar garantías claras.
- El banco cree que los criptoactivos y las plataformas de negociación descentralizadas deben quedar bajo las normas correspondientes sobre valores y mercados.
- JPMorgan advierte que las stablecoins y los depósitos tokenizados no deberían quedar al margen de las exigencias de capital, liquidez y protección del consumidor.
JPMorgan respalda el esfuerzo estadounidense por establecer un marco legal para las criptomonedas y los criptoactivos, pero al mismo tiempo advierte que las nuevas normas solo serán útiles si van acompañadas de salvaguardas efectivas. En una entrada de blog del lunes, Umar Farooq y Peter Muriungi señalaron que el sector puede seguir expandiéndose, aunque no a costa de la protección que ya existe en las finanzas tradicionales.
Las normas deben cerrar lagunas
A juicio del banco, la llamada Clarity Act debería centrarse en primer lugar en cerrar las lagunas que hoy persisten en la regulación, y no en abrir nuevos frentes de riesgo. JPMorgan sostiene que los criptoactivos que se comportan como valores también deben someterse a la legislación sobre valores, con independencia de que se emitan sobre una blockchain. Del mismo modo, las plataformas de negociación descentralizadas que en la práctica operan como exchange o broker deberían cumplir, según la entidad, los mismos requisitos de integridad del mercado, divulgación y protección del cliente.
Esa visión encaja en un debate más amplio en Washington sobre qué organismo debe supervisar cada tramo del mercado cripto. La ley tendrá que definir, entre otros puntos, dónde termina la competencia de la SEC y dónde empieza la de la CFTC, con la SEC para los criptoactivos que se consideren securities y la CFTC para las materias primas digitales. Por eso, el texto se ha convertido en un asunto políticamente sensible, pero también decisivo para la estructura que adoptará el mercado cripto estadounidense en los próximos años.
Las stablecoins siguen siendo el tema más candente
JPMorgan dedicó especial atención a las stablecoins, un segmento en el que los bancos ven tanto oportunidades de negocio como una presión competitiva creciente. La entidad reconoce que las stablecoins y los depósitos tokenizados pueden hacer más eficientes los pagos, pero advierte que los productos que se asemejan a depósitos bancarios no deberían quedar fuera de las normas de capital, liquidez y protección del consumidor. Además, según el banco, las recompensas o el cashback sobre los saldos pueden dar la impresión de que existe una protección similar a la bancaria, cuando en realidad quizá no sea así.
Esa preocupación se suma al debate más amplio dentro del sector sobre las stablecoins con rendimiento. Las entidades financieras tradicionales llevan tiempo defendiendo reglas claras para evitar que las empresas cripto ofrezcan servicios parecidos a los bancarios sin las mismas garantías. El consejero delegado de JPMorgan, Jamie Dimon, ya se ha pronunciado con dureza sobre este asunto en el pasado.
Por qué esto es relevante para Europa
Para los lectores europeos del sector cripto, esto importa sobre todo porque el desenlace en Estados Unidos puede influir en la forma en que las grandes entidades financieras perciben las criptomonedas. Si la Clarity Act avanza, podría aportar a los actores institucionales más certidumbre sobre custodia, trading y tokenization. Al mismo tiempo, JPMorgan deja claro que incluso las entidades favorables a la regulación ponen el foco en límites estrictos en torno a DeFi y en las normas contra el blanqueo de capitales. En este contexto, el debate sobre la protección de los desarrolladores también sigue sobre la mesa; en Washington, las preocupaciones en torno a la Clarity Act llevan tiempo presentes.