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Morgan Stanley apunta a un mercado de bonos de IA de 570.000 millones de dólares

Morgan Stanley prevé que las empresas de IA emitan masivamente deuda en 2026 para centros de datos y capacidad de cómputo, con fondos de pensiones y aseguradoras como financiadores.

Morgan Stanley apunta a un mercado de bonos de IA de 570.000 millones de dólares

Puntos clave

  • Morgan Stanley prevé que la financiación de la IA en 2026 alcance un mercado de bonos de 570.000 millones de dólares.
  • El banco considera que la deuda será el motor del gasto en IA destinado a centros de datos, capacidad de cómputo y contratos de computación a largo plazo.
  • A finales de mayo, la cifra ya se situaba en 236.000 millones de dólares en deuda vinculada a la IA, cuatro veces más que un año antes.

Morgan Stanley estima que la financiación de la IA podría dar lugar en 2026 a un mercado de bonos de 570.000 millones de dólares (499.000€ millones). Para el banco, el siguiente tramo de la carrera de la IA no estará marcado tanto por los chips o los chatbots como por la deuda, con fondos de pensiones y aseguradoras aportando buena parte del capital.

La deuda como combustible

La entidad espera que, el próximo año, las empresas de IA coloquen cientos de miles de millones en bonos y otros préstamos para financiar centros de datos, capacidad de cómputo y contratos de computación a largo plazo. Esta dinámica encaja con una tendencia más amplia: las grandes tecnológicas, conocidas habitualmente como hyperscalers, están recurriendo cada vez más al endeudamiento para sostener su gasto en IA.

De acuerdo con los datos citados, a finales de mayo ya existían 236.000 millones de dólares (207.000€ millones) en deuda vinculada a la IA, una cifra cuatro veces superior a la de un año antes. Morgan Stanley se adelantó a ese movimiento y, a finales de 2025, encabezó operaciones de bonos de IA por 65.000 millones de dólares (56.900€ millones). Esa actividad le reportó 2.300 millones de dólares (2.000€ millones) en comisiones en seis meses, frente a 1.400 millones de dólares (1.200€ millones) anteriormente, lo que le permitió superar a Goldman Sachs, con JPMorgan Chase como única firma por delante.

Los centros de datos atraen capital

La mecánica es sencilla, aunque de enorme escala: Big Tech empaqueta crédito y contratos de largo plazo ligados a la capacidad de cómputo en instrumentos de inversión suficientemente atractivos para los inversores más prudentes. Así, parte del entusiasmo por la IA se traslada desde la renta variable hacia el mercado de bonos, donde fondos de pensiones y aseguradoras hacen posible la financiación.

La presión sobre ese mercado va en aumento. En febrero, los inversores compraron casi cinco veces más bonos de Big Tech de los que se ofrecieron, pero en julio esa proporción cayó por debajo de dos veces. Al mismo tiempo, los participantes del mercado llevan tiempo alertando sobre el ritmo de las emisiones, especialmente ahora que la demanda de infraestructura de IA sigue creciendo.

Por qué esto es relevante

Para los lectores europeos interesados en las criptomonedas y la tecnología, la clave está en que la expansión de la IA también absorbe capital fuera de Silicon Valley y, con ello, influye en el apetito general por el riesgo en el mercado. La financiación de centros de datos y capacidad de cómputo pasa por los mismos grandes flujos de capital que también afectan a otros segmentos de riesgo, desde las acciones hasta el crédito privado. Por eso, el mercado de bonos de IA se ha convertido en una referencia útil para medir hasta dónde puede prolongarse esta ola de inversión.


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