Saylor presenta a Bitcoin como una base inmutable para la próxima década
Saylor ve el valor precisamente en la lenta capa base de Bitcoin, mientras que las carteras, los ETF y los productos de crédito impulsan la innovación. Además, señala el crecimiento de la adopción institucional y de MiCA en Europa.

Puntos clave
- Michael Saylor sostiene que Bitcoin ganará durante los próximos diez años al mantener la capa base prácticamente inalterada y robusta.
- Cada vez ve más a Bitcoin como capital digital, en el que los flujos de capital y los ETF al contado pesan más que el halving.
- Según Saylor, el debate se desplaza hacia la custodia, el crédito y el settlement, mientras persisten riesgos como la centralización y un mercado de comisiones débil.
Michael Saylor ve a Bitcoin como un activo que puede ganar valor durante la próxima década precisamente porque cambia muy poco. El executive chairman de Strategy defiende que la capa base debe seguir siendo lenta, sólida y difícil de alterar, mientras las carteras, las capas superiores y las entidades financieras concentran la innovación. Con esa idea, vuelve a marcar distancia frente a buena parte del sector tecnológico, donde la rapidez y la incorporación constante de funciones suelen dominar la conversación.
Menos cambios, más peso
El primer argumento de Saylor es que Bitcoin se refuerza cuanto menos cambia. A su juicio, las reglas fijas que han funcionado sin interrupción desde 2009 no son una limitación, sino el centro de su propuesta de valor. Desde esa perspectiva, la capa base no debe romperse, sino permanecer estable mientras el resto del ecosistema se adapta a esa base.
Su segundo punto va en la misma dirección: el protocolo es cada vez más difícil de modificar. Saylor describe el consenso duro como una especie de sistema inmunitario, ya que cualquier ajuste requiere un acuerdo amplio entre nodos, mineros y usuarios. El debate sobre el spam y los ordinals deja claro lo sensibles que siguen siendo incluso los cambios menores, algo que recuerda a discusiones previas sobre el tamaño de bloque y SegWit. Ese debate sobre los límites de la capa base de Bitcoin también reapareció en el reciente conflicto en torno a BIP-110 y Ordinals, donde desarrolladores y creadores se enfrentaron abiertamente.
Bitcoin como capital digital
En su tercer y cuarto punto, Saylor sitúa a Bitcoin todavía más cerca del capital digital que del dinero digital pensado para pagos cotidianos. Recuerda que ya existen aproximadamente 20 millones de los 21 millones de coins y que la oferta no puede ampliarse. El precio al contado ronda los $62.700 (€54.800), todavía por debajo del máximo de casi $126.000 (€110.100) alcanzado en octubre de 2025, aunque para él eso no cambia la tesis de largo plazo.
También interpreta el ciclo de forma distinta a la de muchos participantes del mercado. En su visión, los próximos años estarán marcados más por los flujos de capital que por el halving, sobre todo desde que los estadounidenses ETF al contado comenzaron a cotizar en enero de 2024. Esa lectura encaja con el avance institucional más amplio, en el que Bitcoin se trata cada vez más como un vehículo de inversión que como un medio de pago. El iShares Bitcoin Trust de BlackRock creció en 2025, por ejemplo, de $51,5 mil millones (€45 mil millones) a $67,4 mil millones (€58,9 mil millones) en activos netos, según las cuentas anuales.
Por qué esto afecta a Europa
Para los lectores europeos de criptomonedas, lo más relevante es que la tesis de Saylor refleja hasta qué punto Bitcoin ya está conectado con la infraestructura financiera tradicional. Si se le considera una base de capital digital, el foco se desplaza del uso como medio de pago hacia la custodia, los ETF, el crédito y el settlement. Esto también puede tener implicaciones en Europa, especialmente ahora que actores como Finst ofrecen acceso a criptoactivos dentro de un marco MiCA tanto para inversores minoristas como institucionales.
Riesgos e infraestructura
Saylor también identifica cinco riesgos que, en su opinión, seguirán pesando en los próximos años: corrupción del protocolo, paper Bitcoin, centralización de la custodia, regulatory capture y un mercado de comisiones débil. Este último sigue siendo especialmente relevante, porque la block subsidy se acerca a cero y, con el tiempo, las comisiones por transacción deberán asumir una parte mayor de la seguridad de la red.
Su conclusión general es que Bitcoin avanza hacia un sistema financiero propio. En ese contexto, la concesión de crédito digital respaldada por Bitcoin gana protagonismo y, según el contexto facilitado, ya se han emitido más de $11 mil millones (€9,6 mil millones) en crédito respaldado por Bitcoin. Esa evolución encaja con su idea de un mercado cada vez más maduro, con más productos, más capas intermedias y una mayor participación institucional, mientras la capa base apenas cambia.